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makumba

la gradual fiebre del toke

La sálida dek tren (en la me.k) y la entrada al subte eran como un sopapo en la cara de los individuos que todavía podían percibir algo del dolor ajeno; allí descansaban los caídos del sistema, los marginados de una sociedad ciega que se negaba a reconocerlos como propios. Escanpando del frío de la noche se refugiaban, durmiendo en el piso sobre unos cartones, buscando algo de calor y descanso en las primeras horas de la mañana. El fluir de "normales" parecía no acabar jamás y ellos allí, destilando esa mugre que algunos, haciendo un uso políticamente correcto del vocanbulario, llamaban situasión de calle pero la verdad era que la teta de la que nos queríamos alimentar, en esta existencia, no alcanzaba para todos.

... y como en una pesadilla tecnológica al estilo de Do the evolution (el video de Pearl Jam) todos multiplicados en el puesto-vigía, imposibilitados de moverse, los controles lavándoles el cerebro. Mientras, él saboreaba esa especie de lunfardo de principios de siglo XXI, comunicaciones compartidas en una noche de bandas: "me enfulano la coqueta", pensaba en esa sentencia una y otra vez.

A la vez que reflexionaba: las llamadas de la sangre entraban dentro del campo de lo humano, pero como encauzar semejante magia? pensar en la ruta era una posibilidad válida. En que recoveco profundo nos encontraríamos de la espesa memoria del  momento? La rúa se re-fritaba de ratos y la frecuencia murmuraba salvaciones incomprendidas.

Que temor, a veces, cuando alguno de sus tres guías le hablaba a través de las personas; solía asustarse un poco, los rostros metamorfoseándose en el mensaje; o sólo se trataba de una coincidencia más en el universo de los entendimientos?  

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