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makumba

Caminos de Babylonia

Caminos de Babylonia

"cada individuo nace con un nagual predestinado, y su vida está íntimamente

relacionada con la del animal que es su nagual. Sus ciclos de vida y muerte

están concatenados de tal manera que, si sucede algo al nagual, los efectos

también se hacen sentir en la persona cuyo nagual ha sido afectado" / de Cosas que suenan por ahi

 

La vía estaba cortada y el tren de carga estaba ahí inamovible: los drivers, los génesis y la gente de la bloda estaban esperando algo que no comprendían, el instrumento estaba guardado en la funda anarco, entonces un génesis lo saludo con el nombre que más le encajaba, no se le ocurrió otra cosa que ponerse a tocar estrella, esa seguidilla de arpegios de tres acordes y un semiacorde lo sumergía en lo profundo de su subconsciente  

Esa noche tocaban los naguales y los caminos de babylonia estaban paralizados, los resets los preocupaban últimamente pero la certeza de caminar entre originales les daba cierta tranquilidad.

Todos tenían su propio reseteador, ese ser que les grababa la impresión que deseaban en lo profundo de su existencia.

Esa noche estaban como solían hacerlo en su esquina, tomando algo y sumergiéndose en el humo, una de sus actividades preferidas. Como siempre las charlas giraban sobre los temas más pelotudos que se puedan imaginar, pero así eran ellos, canturreando de cualquier cosa en la noche. Entonces el wolfie empezó a contar una que los asustó intensamente, como siempre era sobre alas blancas que se acercaban por los cuatro costados. Uno se convirtió en aeri y pudo percibir la escena nítidamente, los ww avanzando y simulando un estado de transe con su auras celestes y rojas, como si se movieran suspendidos en el aire.

Los Naguales entraron en alerta y el que se había convertido en aeri (aura celeste y roja) percibió la batalla y puso a su disposición la información, ellos se pusieron en línea karma mientras los White wings se acercaban, los músculos en tensión, la mente fluyendo y la inercia totalmente cargada, se esparcieron y los esquivaron no sin antes darle ese roce que significaba: “nunca”. Después de todo su trabajo era el de abre puertas, eso los entrenaba si o si, la mala oscuridad o la desmedida claridad pinchandolos detrás de cada portal en el que se disputa una batalla. 

A veces se veían como pilotos de una estación remota pérdida en algún universo temporal. Con sus vehículos siempre listos para  llevar lo que hiciera falta recorrían el más acá y el más allá  y cuando les quedaba un momento se colgaban los instrumentos y zapaban un rato a veces improvisando sobre sus recuerdos sonoros y otras apoderándose del silencio para confluir en la frecuencia sónica de sus souls.

El temor de sus resets provenía de esa misión que los inquietaba, llevarle ese pedido a la señora era uno de esos objetivos imposibles de cumplir o que parecían editados para que nunca pase como determinadas confesiones que nunca se pronunciaban en ciertas bocas.

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