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LA VERDAD ES UNA MENTIRA ATROZ

LA VERDAD ES UNA MENTIRA ATROZ

El sábado  6/9 en el Centro Cultural Islas Malvinas fue el comienzo del fin, Mister América dio el último recital de su serie de tres denominada “Que en paz descanse”. Si es verdad que la banda deja existir es realmente una mentira atroz; es imposible que tanto rock se diluya.

 

Llovía, no muy intensamente, pero llovía. No había mucha gente en el Malvinas a eso de las 21, sólo los propios protagonistas, sus asistentes y claro, los madrugadores. Se lo pudo ver al Sr. A conversando en la puerta, a Legui cargando su estuche o a Marcelo Pontano acompañado de alguna señorita, todos de “civil”, reservando sus apariencias para la hora de entrar en escena.
El logo de la muestra emanaba de un proyector ubicado en el centro del salón, esta era la única escenografía mientras desde la consola de sonido sonaba el demo de antes de Con el agua al cuello, una versiones primitivas podríamos decir? De temas como Espectros  o Salve a mi, más algunos otros interesantes que no llegaron al disco como Ojos de ginebra por ejemplo.
De a poco el edificio se fue colmando, primero las dos filas de sillas, los laterales y finalmente el fondo. La música dejó de sonar y la pantalla empezó a propalar una catarata de las más diversas imágenes, todo con música de los Mister América arriba menos el primer clip que combinaba a los músicos platenses y el tema de Frank Zappa que le da nombre a la banda.
Hubo de todo: recuerdos de 20 años en el tiempo, animaciones, segmentos de una película que gira alrededor del tema Cosas de casas y una trilogía de videos en Ciudad Vieja; el que se podría denominar, junto a La Frabiquera, como el hogar de esta banda.
Una vez que los videos terminaron, la expectación por ver en acción a los músicos se transformó en murmullo, los privilegiados que se encontraban sentados en las filas de adelante se dieron vuelta y observaron como el recinto se había colmado, todo en el fondo eran apretujones y cabecitas moviéndose para tratar de hacer un enfoque decente del escenario.
Y de pronto la puerta más próxima a escenario, sobre la izquierda, se abrió: los flashes de cámaras digitales caseras empezaron a ametrallarlos, ingresaron de a uno y en fila, fueron entrando como gladiadores que se juegan su última carta en un combate nocturno. Abrieron fuego con Tanta charla y el mensaje fue claro: vamos a hacer un trip y para eso hace falta lo que el cantante pide: tanta charla/claro que me enferma/dame suave y clara/tu atención…
A la formación de los últimos tiempos se les sumó Federico Jaureguiberry y Fabián Andrade, ya que el comienzo del show seguiría el orden cronológico de los discos, por lo que el saxo del primero y el laboratorio sonoro del segundo serían más que necesarios en este tramo.
Para resumir como fue esta parte del show no hizo falta más que escuchar a Astarita decir algo como que con los años habían ido haciendo discos más tranquilos, es que los temas de Con el agua al cuello y Despojado les demandaron una energia considerable. Y lo bueno de Mister América es que el eje de la intensidad de sus interpretaciones no pasa por el tempo de la batería, o sea, no necesitan sonar punk para que los bafles pidan por favor. Todo es una mixtura entre una música con un amplio rango sonoro (de cosas casi inaudibles a ataques de notas llevando al límite los instrumentos) y la ejecución corporal con grandes dosis de teatralidad que el Sr. A propone en cada uno de sus trances escénicos, por decirlo de alguna forma.
Luego de esto se bajaron los dos antes mencionados y se subió a la tarima Leandro Giordano, quien fue la última incorporación de la banda y responsable de los teclados. Y acá los temas fueron apareciendo de a poco, como heroicos sobrevivientes de un basto repertorio, una selección arbitraria y seguramente anímica. Algunos de ellos: Tomo Polaroids, Hablame del cielo, Paraíso para nadie, Esclavo  o Terrenos de nylon.
Todos cargados con el aura de ser la ejecución final (marca indeleble de la noche), la última oportunidad de poder escuchar rock platense en vivo en el sentido más estricto del término. Es que en estos 20 años de trayectoria fue como si los mister se hubieran empeñado en destruir ese dogma disfrazado de dicho que dice que dios está en todos lados pero atiende en capital, ellos convirtieron a la ciudad cuadrada en su feudo y al parecer no adoran a la deidad éxito, todo siempre fue puertas adentro, protegido por la muralla invisible de la circunvalación.
Para el final, con todos en escena, quedaron dos temas claves: Yo no soy tu guru y La jarra pingüino con un pogo impresionante, posibilidad que Ciudad Vieja nunca les pudo otorgar. La multitud de atrás arremetió y ganó los primeros lugares donde se consumó esa unión tan característica en otras bandas con su público, pero extraña para la forma de concebir un show de Mister América. Quizás fue una señal: una banda así no puede dejar el vivo, no por lo menos, con el público prendido fuego de esa manera. Igualmente la muestra se llamaba “Que en paz descance 1989-2009” por lo que se entiende que este asunto no ha terminado, todavía quedan un par de pogos más en el arsenal interpretativo de los mister.


Fotoy videos: Hichis

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